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La guerra preelectoral / El movimiento maestro de Maru, y más...

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Administrador General
04/05/2026 14:13
La guerra preelectoral / El movimiento maestro de Maru, y más...

La guerra preelectoral

En política no hay casualidades, y en temporada electoral mucho menos. Lo que hay es cálculo, timing y una capacidad casi quirúrgica para filtrar, golpear y sobrevivir. Chihuahua ya entró en esa fase. El estado, considerado pieza clave para Morena, hoy no es un bastión: es un campo minado. Y lo es porque los hechos recientes no solo sacuden estructuras, sino que exhiben las costuras de un sistema que intenta sostenerse mientras todo alrededor comienza a fracturarse.

La muerte de agentes vinculados a la CIA en la sierra de Chihuahua no fue un hecho aislado: fue una detonación política. Las consecuencias no tardaron. La salida de César Jáuregui Moreno de la Fiscalía —un perfil que ya se perfilaba para la alcaldía de la capital— no puede leerse como un simple relevo administrativo. Es, en el fondo, el costo de una crisis mal contenida.

Y mientras Chihuahua intenta recomponerse, el ruido nacional no ayuda. La denuncia en Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya y su círculo cercano añade presión a un entorno donde la narrativa de combate a la corrupción empieza a hacer agua. Pedir licencia no es sinónimo de inocencia; muchas veces es solo una pausa estratégica.

En paralelo, la política se degradó —una vez más— al terreno más cómodo: las redes sociales. Ahí donde la desinformación compite con el cinismo, y donde la verdad importa menos que el impacto. El golpeteo es constante y apenas va comenzando.

La manifestación de este 4 de mayo es un buen termómetro. Menos de cien personas marchando desde la glorieta de Francisco Villa hasta Palacio de Gobierno para exigir juicio político contra Maru Campos no es precisamente una movilización contundente. Pero sí es sintomática. Más aún cuando entre los asistentes aparecen figuras morenistas desgastadas como Martín Chaparro o Víctor Quintana, reciclando discursos que ya no movilizan ni convencen.

El momento más revelador no fue político, fue simbólico: quienes se manifestaban en nombre de la soberanía nacional no pudieron entonar el himno de Chihuahua. Una escena que retrata con precisión quirúrgica el nivel de improvisación e ignorancia.

La que de plano no tuvo madre es la que intentaron hacer en Ciudad Juárez, fueron 3 señoras las que se manifestaron en las letras del centro de Ciudad J

El movimiento maestro de Maru… o la narrativa del control

En este tablero, la salida de Jáuregui ha sido vendida como un “movimiento estratégico”. El discurso oficial lo coloca como un sacrificio necesario para fortalecer la estructura. Pero conviene no romantizar: en política, cuando alguien “se cae para arriba”, generalmente alguien más ya decidió que debía hacerse a un lado.

La figura de Javier Sánchez Herrera emerge entonces como la apuesta técnica. Un perfil que privilegia la ciencia forense sobre el colmillo político. El problema es que Chihuahua no enfrenta una crisis técnica, sino una crisis de confianza.

Sí, Sánchez Herrera representa rigor, institucionalidad y continuidad dentro del proyecto de Maru Campos. Pero también representa algo más incómodo: la necesidad de blindar una narrativa en medio de una tormenta. Pasar del operador político al perfil científico no es necesariamente evolución; puede ser contención.

Porque si algo exige hoy la ciudadanía no es solo precisión pericial, sino credibilidad. Y esa no se construye con títulos académicos ni con lealtades políticas, sino con resultados visibles y, sobre todo, con transparencia real.

El Reliz: donde la realidad rebasa el discurso

Mientras la clase política juega ajedrez, la ciudad sigue enfrentando problemas mucho más concretos. La Avenida Teófilo Borunda, en la zona de El Reliz, se ha convertido en un riesgo cotidiano.

Exceso de velocidad, alcohol y una autoridad ausente han hecho de esa vialidad una trampa. Los recientes choques contra infraestructura urbana no solo afectan servicios básicos; exhiben la falta de una estrategia efectiva de prevención.

Aquí no hay narrativa que maquille la realidad: hay familias afectadas, pérdidas económicas y un antecedente fatal que no debería repetirse. La muerte de un trabajador de la Universidad Politécnica, atropellado a plena luz del día, debería haber sido suficiente para detonar acciones contundentes. No lo fue.

Y ese es quizá el mayor problema de fondo: mientras la política se consume en su guerra preelectoral, la gestión cotidiana queda relegada. Como si gobernar fuera opcional.

La guerra ya empezó. Y como toda guerra sucia, no habrá ganadores claros… pero sí muchas víctimas colaterales.

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